EL SISTEMA LINFÁTICO
Desconocido hasta hace apenas dos siglos debido a su rápida desintegración en cadáveres, se ha revelado como uno de los más importantes del cuerpo, asegurando la producción de células defensivas y colaborando estrechamente con el sistema circulatorio en el transporte y eliminación de las sustancias de deshecho del organismo. Consta de una serie de órganos (timo, bazo, amígdalas, médula ósea roja), encargados de la producción de los linfocitos y de un sistema de vasos que transcurre paralelo a las principales venas del cuerpo y por el que circulan moléculas demasiado pesadas para ser absorbidas y transportadas por el torrente circulatorio y otras sustancias que sufrirán una depuración en su paso por el sistema linfático, ayudando también a mantener la homeostasis en los tejidos orgánicos y a regular este flujo intersticial. El drenaje linfático manual actúa sobre esta segunda función, teniendo como objetivo la capa más superficial de este sistema donde el líquido intersticial es absorbido y pasa a circular a través de sus conductos y ganglios.
